
MI DIABLITO
Tres generaciones. Una misma pasión
En Mi Diablito, nuestra historia se teje entre pasillos de mercado, costales de semillas y el eco de voces que han comerciado con respeto por generaciones.
Somos un legado que nació en La Merced, creció en la Central de Abasto y hoy sigue honrando la tradición familiar con cada caja que entregamos.
Nuestra Historia:


"Del corazón de La Merced y la Central de Abasto a la innovación culinaria de hoy"
Tres generaciones. Una misma pasión
Así ha caminando nuestra familia durante tres generaciones: entre pasillos interminables, voces madrugadoras y el ir y venir de costales que cuentan historias. Todo empezó con nuestro abuelo Salvador, recién llegado de España, quien encontró en los chiles secos de La Merced no solo un oficio, sino un hogar. Ahí aprendió que el comercio es más que transacciones: es palabra, es confianza, es comunidad.
​
Con el crecimiento de la ciudad y el comercio mayorista, sus hijos Carlos y Mariano, quienes heredaron su pasión por el comercio, dieron un paso natural hacia la recién inaugurada Central de Abasto —un universo propio donde el movimiento nunca se detiene. Fue en ese mar de actividad donde ampliamos categorías, fortalecimos relaciones y entendimos que servir bien es un acto de respeto.
​
Hoy seguimos corriendo entre ambos mundos: el de la tradición y el de la innovación. Llevamos con orgullo la esencia de mercado en cada entrega, pero con la mirada puesta en las necesidades modernas de restaurantes, hoteles boutique, cafeterías, barras de especialidad y cocinas que buscan calidad sin complicaciones.Marcas comerciales que todos conocen, opciones premium que elevan cualquier menú, y un servicio puntual que sigue siendo nuestro sello familiar.
​
Mi Diablito es la evolución natural de esta historia: una marca moderna que no olvida sus raíces; una familia que entiende tanto el ritmo de los mercados como el pulso de las cocinas profesionales de hoy; un puente entre lo que fuimos y lo que seguimos construyendo.

Tradición que evoluciona.
Servicio que permanece.
Tres generaciones después, seguimos creyendo en lo mismo que movía a nuestro abuelo: que el comercio es un puente entre personas, y que cada entrega es un acto de confianza.
​
Hoy, Mi Diablito reúne lo mejor de nuestra historia con la forma moderna de operar: productos comerciales y premium, logística precisa, servicio cercano y disponibilidad constante para cocinas que no se pueden detener.
​
Restaurantes de alta cocina, hoteles boutique, cafeterías con alma, conceptos independientes y grupos restauranteros completos confían en nosotros no solo por lo que llevamos… sino por cómo llegamos: puntuales, atentos y siempre con la misma dedicación de mercado que nos enseñó la familia.
​
Seguimos corriendo por la ciudad —como antes por los mercados— manteniendo viva la esencia del oficio. Porque servir bien nunca pasa de moda, y porque generación tras generación seguiremos entregando lo que tu cocina necesita para brillar mientras gritamos:
​
​
¡Ahí va el diablo!


